martes, 5 de mayo de 2009


¡¡¡TRES HURRAS DESOBEDIENTES Y FELICES!!! POR LAS QUE PINTARON ESTO EN PLENA PEATONAL PORTEÑA.


LOS GESTOS, MIRADAS DESUBICADAS Y COMENTARIOS ACERCA DE NUESTRO CUERPO EN LA CALLE SON UNA FORMA DE VIOLENCIA SEXUAL COTIDIANA.


Rara vez hay piropos "lindos" que nos hagan sentir bien, más allá de lo que la fantasía masculina piense del efecto que nos causan cuando nos abordan por la calle. Si la mujer no te da cabida explícitamente, lo más probable es que el efecto sea de incomodidad, de angustia o de peligro porque estás invadiendo nuestra intimidad.

Si alguien te incomoda en la calle - siempre que veas que no te ponés en peligro- no te quedes callada y respondé con el mismo grado de atrevimiento y agresividad con el que se dirigieron a vos. La próxima vez, que se lo piense dos veces.

Si no te da para decir nada en ese momento o si querés compartir tu respuesta con nosotrxs, te invitamos a desquitarte con lo que te hubiera gustado decir y no te animaste o a compartir esa respuesta desobediente y feliz que todavía te hace reir para que pueda ser retomada como antídoto al acoso callejero.

Y PARA AQUELLOS SEÑORES QUE SE SIENTEN MUY MACHOS INCOMODANDO A CUALQUIERA QUE TENGA FORMA DE MUJER, ENTÉRENSE DE UNA VEZ:



!NO SOMOS UN POLLO AL SPIEDO!

6 comentarios:

grouchista dijo...

el tema de las miradas es muy complejo; la mirada es también una forma en q tiendo hacia ese otro, por tanto, corporalidad, erotismo; es claro, la agresividad pero también privatización y/o abstractización de los cuerpos manifiesta el modo en q nos relacionamos habitualmente, habla de una construcción social -educación de la mirada, por tanto, q hay q deconstruir-; quizás, habría q pensar en qué tipo de sensualidades producimos, como si dijéramos impersonalmente, ¿no les parece? si el deseo es también -o sobre todo- una anónima producción, en la cual no poco tiene q ver la socialización mediática, esa máquina -pero no sólo-, y si además, la mujer deviene imagen-mercancía, vedette-objeto, y el valor-de-la-imagen es central, entonces, cabría hablar de una vida des-erotizada, o preguntar en torno a los modos de ser del erotismo; la normalización modela los cuerpos pero también las miradas

siempre anormales

gracias por el link!

DyF dijo...

Es justamente eso lo que hay que deconstruir. El hecho de que seamos mujeres pareciera autorizar a los hombres a cualquier tipo de mirada sobre nuestros cuerpos. Se nos cosifica como objeto erótico. Una sociedad donde el cuerpo erótico es mujer y el masculino es "neutro". Ahí está la trama del poder. Nos estamos refiriendo a algo muy concreto: a violencia sexual naturalizada que nos agrede en la calle. De lo que se trata acá es de respeto por el deseo de la otra persona (la que es mirada). Viva el erotismo! pero no como intromisión. En lo profundo, algo en tu comentario me reenvía a la frase "háganse cargo de que son ustedes las que provocan". Sin ánimo de ofender,
AA

grouchista dijo...

bueno, si me sintiera modernamente dueño de mí mismo, puro ego cogito, diría q nunca dije eso, que 'yo' hablaba del erotismo como relación social, y de su encarnación contemporánea, despersonalizada, mera objetificación -si cabe tal palabra-, pero bueh, dejo abierta la duda

un detalle muy menor, en el link pusieron taller de investigación/acción y es "investig/acción"

tá luego

Zeithgeist dijo...

no se si es violento el tema de los piropos.. CReo q tampoco hay q tomarselos tan seriamente.
Lo que jamas entendi, es que carajo pretenden lograr diciendote AHH MAMITA TE CHUPO LA CONCHA.
Juro q no entiendo, y me dan un gracia terrible.

musidora dijo...

Cada vez que a mi me dicen algo en la calle, respondo lo primero que se me viene a la cabeza: intento devolver la pelota de la manera más agresiva que me salga.
Hay que saltar mal, con bronca, para sacudir al enfermo que invade de esa forma tu intimidad.
Nunca me voy a olvidar de un piropeador insistente (el portero de una edificio cercano) que me abordó justo un día que yo estaba demasiado triste por una cosa que me había pasado: hice la catarsis de mi vida.
Y el barrio que se entere: no me es indiferente que se caguen en mi.
Devolver el piropo/agresión escuestión de entrenamiento. De un "imbécil" llegamos a un "hacete la paja, imbécil" y de allí un pasito más hasta "Cogete al perro, flor de imbécil" etc etc etc
Es terapéutico. Y político.

Atacadoporlosperros dijo...

Creo que existe una diferencia entre piropo y escarnio o insulto. Si voy por la calle y sineto la interpelación de un otrx, seguramente se produzca un encuentro y tal vez el piropo, en tanto elogio o admiración, dispare una situación. El resto es paja, alucinación y sobre ese tipo de conducta alucinada se debería trabajar. Combatir el "piropo" como un gran colectivo de agresividad machista es tan absurdo como ver humanxs en una fiesta de strippers masculinos: ASCO y REPUGNANCIA, no por el cuerpo que vende un hombre, sino por la condición femenina que rezuma calentura