domingo, 18 de julio de 2010

Existimos

Del blog de Facundo Saxe, un texto precioso que compartimos...

No sé cómo empezar. Todavía estoy un poco borracho y totalmente congelado. Y cansado. Y medio dormido. Y me duelen las piernas. Pero tengo que escribir. Todavía no puedo creer lo que acaba de pasar. Existimos. Y tengo tantas ganas de escribir y mucho. Son las 6.50 y hace un rato llegué a La Plata. Se acaba de aprobar el matrimonio igualitario. Estuve casi 16 horas en Buenos Aires. Ayer salí 11.30 de La Plata y llegué muy temprano a la plaza del Congreso. Fue un día agotador, largo, lleno de expectativas y amigos y personas que amo. Había mucha gente. Muchísima. Muy diferente. Muy hermosa. Estaba mi hermano. Te amo hermano, te amo más allá de la vida. Estuvo mucha gente que quiero. Mucho. Todavía no puedo creerlo. El debate fue muy largo. Pudimos ver algunas partes, otras no. Hubo personas agresivas y otras hermosas. Estuvimos todos ahí. Los que estaban en cuerpo y los que estaban a la distancia. Gasté cincuenta pesos en mensajes de texto en todo el día. No se sabía que iba a pasar. Yo siempre soy, fui, escéptico. Pero lo escéptico se me fue a la mierda hoy. Estuvimos ahí, llegué doce y media y después fueron y estuvieron muchísimas personas que admiro y quiero. No los voy a nombrar. Ustedes saben que estuvieron. No se van a poder olvidar. Hizo mucho frío durante todo el día. Abrigados y todo sentimos el frío. Mucho. Y el cansancio. Yo pensaba quedarme hasta el final. Nos quedamos hasta el final. No se sabía que iba a pasar. Para combatir el frío tomamos caña Legui y vino. Maravillas que hacen que el frío se disipe. Estuvimos todxs juntxs ese día. Cerca, lejos, todo el tiempo. Un rato o todo el día, pero estuvimos. Estuvo mi vieja pendiente todo del debate informándonos, estuvo Mariana, con café y su gorro hermoso y su mirada luminosa, estuvieron los varones, estuvieron mis amigos, estuvieron muchísimas personas. Estuvo Evelyn, que se descubre día a día. Estuvo Vero contándonos todo lo que iba pasando. Estuvimos. Yo estaba decidido a quedarme hasta el final. Y nos quedamos. con frio, alcohol y alegría nos quedamos. Y en el momento más inesperado el momento final se acercó. Creo que di muchos besos inocentes. Ya no me acuerdo cuantos. Abracé a muchas personas. Por un instante fuimos uno. Nos abrazamos todxs y deseamos por un momento existir. Por un instante que el odio se evapore y la oscuridad no gane. Por lo menos una vez. Nos abrazamos y esperamos el momento de la primera votación. Lucho, Agus, Santi, Mar, los dos chicxs que no me acuerdo el nombre, Ezequiel, Tere, Martín y yo. Por un instante deseamos que la historia fuera diferente. Y lo fue. La primera votación, la del dictamen de mayoría fue derrotada. Y hubo un estallido de inmensidad. Y se volvió a votar, y hubo manos y abrazos y no miramos y no reimos y hubo un instante de silencio. Y la votación fue por el sí. Y mi vieja en Rawson lloraba. Y mi viejo miraba por televisión. Y muchísima, pero muchísima gente estaba pendiente de lo que pasaba (no voy a nombrar a todxs los que me estuvieron mandando y les mandé mensaje de texto durante el día y ese momento). Y no se puede creer y estallamos. Y no se puede creer. Existimos. No se puede creer. Y se me acaba la batería y el crédito y no puedo mandar más mensajes. Y abrazamos y reimos y sonreimos y deseamos. Y existimos. Y es verdad. La ley de matrimonio igualitario se aprobó. No hay marcha atrás. Negre de Alonso llora porque le dicen la verdad de lo que es. Yo lloro porque no puedo creerlo. Miro a todos a mi alrededor y no puedo creerlo. Miro a las lágrimas y no puedo creerlo. Vamos a sonreír, abrazar, llorar y volver en micro a La Plata con otrxs que estaban ahí en la concentración. Este va a haber sido un día muy emocionante para todxs. Mucho. Hablo por teléfono con la amiga que me llama, Vero, y vamos a llorar, no podemos creerlo. Es muy fuerte para que esté pasando. Voy a llamar a mi vieja y va a estar ahí. Llorando, pendiente, amándome. Para mí esto no tiene tanto que ver con el matrimonio. Esto tiene que ver con otra cosa. Esto tiene que ver con que existimos. Existimos. Somos. Estamos. En todas partes y en todos los lugares imaginables. Existimos. No somos algo irreal y ficticio. No somos un fantasma. Existimos. Y no hay ningún odio naranja que pueda detener eso. Existimos. Y todavía no puedo creerlo. Escribo esto sin pensar, después de llorar junto a mi vieja y Vero por teléfono. Después de haber compartido el día con personas tan maravillosas que estuvieron ahí y que estuvieron a la distancia. Exisistimos. Hoy fue un día impresionante para mí en lo personal. Estuve todo el día. Hasta el final. Junto a un montón de personas hermosas y maravillosas. Y fue un día que me hizo llorar de felicidad. No me importa el matrimonio. No demasiado. Pero sí me importa todo lo que vi y viví y sentí. Sí me importa existir. Sí me importa que esto tiene que ser el principio de algo más. Sí me importa que por un instante pude creer. Sí me importa haber sentido que nos abrazábamos todxs juntos, tomados de las manos y deseábamos que por un instante el mundo fuera un lugar menos horrible. Y lo más loco de todo es que ese deseo, un poquito de ese deseo, se cumplió. Por un instante la oscuridad se evaporó. Y hubo algo de luz y ese instante descubrió algo maravilloso. Existimos. No miramos, no quisimos escuchar pero nos abrazamos y sentimos las manos de la persona cercana y la desconocida y por un instante el odio naranja se evaporó. Y hubo amor. Y se aprobó la ley de matrimonio igualitario. Y no se puede creer. Pero es. Existimos. Cuesta creerlo. Pero existimos.


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