domingo, 28 de agosto de 2011

MIS PELOS POLÍTICOS!


LESBIANAS- FEMINISTAS Y PELUDAS!!!!

Mis pelos me dan vergüenza. Los miro. Los acaricio. Trato de pensarme con pelos en las piernas y no puedo evitar sentirme FEA? No. La palabra es más bien asco. Vergüenza. Un nudo contradictorio entre mi libertad y la cárcel de sentirme con la valentía de dejármelos siempre y cuando no empiece a hacer calor. Ridícula, me recuerdo diciendo en un telo en una cogida ocasional – “no estoy depilada. Si querés no me saco el pantalón”. Qué infamia! Ella no se tomó el trabajo de contestar mientras me desvestía. Me dejé llevar aliviada. Me había acordado de una amiga que me contó estar por coger muy caliente con una chica y que se le fuera la calentura después de verle los pelos. Que no había podido volver a tocarla. ¿?!!! “¿Pero no te das cuenta que la fobia es tan grande que te impide sentir placer?”, le dije. Está claro que tampoco tolera mis pelos. Los pelos en las piernas de su amiga.
ASCO. Pánico social. Sentirme observada. Rechazada. Criticada. Pero lo peor es no sentirme sexy. Y ahí desbarranco y me afirmo y me digo MIS PELOS POLÍTICOS y los llevo con orgullo debajo del pantalón. Mirarme con pelos, reconocerme con pelos, gustarme con pelos. No lo consigo. Hoy lo planteé un poco tímida en el tercer encuentro de lesbo feminismo crítico en Brandon. La invitación era sacarnos fotos con pelos. Sólo esa propuesta. Encontrar imágenes de nuestros cuerpos de mujeres con pelos para paliar un poco tanta codificación sobre lo que es la belleza femenina y cómo tienen que ser nuestros cuerpos. Lo que plantié estaba totalmente desconectado con los que se estaba hablando. Me sorprendió que no fuera mal recibido y recolectar adhesiones. Pero no sólo eso. Me encontré con una troupe de desaforadas amantes del pelo que en cuanto se corría la bola y veían las fotos venían en un entusiasmo generalizado a mostrarme sus pelos. “Yo también tengo pelos!” “ a mí me gustan los pelos” y axila va, pierna viene cuando ya íbamos por una botella de cerveza y un foco roto y todas a oscuras me había quedado sin batería en mi celular. Pero aún así seguía anotando al oscuro las frases que la propuesta había despertado. Acá algunas de ellas, para los fotos entren al facebook!
(las primeras frases eran las más ocurrentes con respecto a los pelos pero cuando volví con el anotador ya nadie podía reproducirlas) Me quedaron sólo las frases de las madres: - Hasta que un día vino mi mamá y me dijo “basta de pelos en las patas!”; diálogo con mi madre: “que fea, qué desprolija, estás sucia!- Mamá, me acabo de duchar, vos me viste, no estoy sucia!”; otra: “cortala con la opresión y agarrá la maquinita que tenés olor a chivo”; (en ese momento fui a buscar mi lumpen celular para sacar fotos dado el entusiasmo exhibicionista que despertaban nuestras anécdotas, cuando volví el tema se había deslizado levemente al tema tetas: “a mí de hecho las caídas casi que me gustan más”; ahí reconstruimos una de las primeras frases “a mí lo que no me va es la geometría” (depilación de conchas). Otra saltó, a mí muy depiladas me da impresión. Y aconsejó: “es que primero hay que tantear, después hay que decirle volvé cuando te crezca un poco más”. Otra decía mientras mostraba “pero a mí no se me enrulan!”. Otra “a mí me gustan los pelos en los tatuajes” ((¡!??). Para la muestra de fotos vamos todas las tortas peludas! Yo: “yo no tengo problema con mi lesbianismo sino con el pelo”.  Otra “ a veces es más closet el pelo que el lesbianismo”. Otra, haciendo de eso un manifiesto, “CON PELOS EN LA LENGUA!”. Y así íbamos discurriendo… “hace un año que tengo pelo por todas partes, antes tenía pelos pero más controlados”. En ese momento una lady torta asomó su cabeza en el fumadero y le hicieron como un cuestionario express. Una de las preguntas fue “cogerías con alguien que no se depile?”. Respuesta: “depende el bello”. JUÁ! Otra “no entiendo la tanga. No entiendo la filosofía de la tanga”. “me rompe las pelotas las cosas que no tapan la raya del ano”.  “las tortas usamos bombachas cómodas”. “Si nos organizamos cogemos todas!” saltó una. Y la poeta lesboperonista filosofó “para construir primero hay que coger”.
Fin de una noche agitada. Prefiero subirlo al blog antes de arrepentirme mañana!
una desobediente y feliz