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Feminización del VIH/SIDA

En el tema del VIH/SIDA hay una cuestión fundamental que nos afecta a todas las mujeres, niñas, adolescentes, jóvenes o adultas. Cuando se habla de pandemia, no se tiene demasiado en cuenta “lo diferencial” en las mujeres. En la última década, las mujeres eran un tercio de los infectados, hoy la proporción es de casi la mitad. El informe que presentó Onusida en el 2006, declara que la epidemia sigue creciendo y las más afectadas somos las mujeres, en especial las jóvenes de entre 15 a 24 años, fenómeno al que se ha denominado “Feminización del sida” y aún se hace necesaria la aclaración de que las mujeres y las niñas adolescentes son vulnerables al VIH/SIDA, no a causa de sus comportamientos individuales, sino debido a la discriminación y la violencia de que son objeto. La explotación sexual y la violencia familiar e institucional que afecta a nuestro género nos vuelve más vulnerables frente a las enfermedades de transmisión sexual.
La Organización Mundial de la Salud estima que en las relaciones sexuales las mujeres son de dos a cuatro veces más vulnerables biológicamente que los hombres a la infección del virus del VIH y que durante las relaciones sexuales el virus se transmite de hombre a mujer mucho más fácilmente que de mujer a hombre. Además, la carga viral es mayor en el semen de un varón infectado que en los fluidos vaginales de una mujer con VIH y, por otro lado, en la mujer el tejido de la vagina y el recto es mucho más vulnerable a la contracción de infecciones que el tejido que cubre el pene. Pero a las diferencias biológicas deben sumarse factores sociales que colocan a la mujer en una situación de mayor exposición al virus.Así, las desigualdades de género se constituyen en un factor no menor en la expansión de la enfermedad.

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